A partir de la confianza en sí mismo el ser humano se reconoce como sujeto de valor con un cuerpo físico, aptitudes, actitudes y emociones que lo caracterizan y diferencian de otros. Cuando el ser humano logra desarrollar la confianza en los otros los reconoce, asimismo, como sujetos de valor y se brinda como ser social. 

Por medio de la cooperación, el individuo logra conjugar sus aptitudes y actitudes con las de los otros para, así, obtener resultados inalcanzables de manera individual. 


Sólamente podremos tener una sana convivencia si comprendemos nuestra relación con el contexto que nos rodea y actuamos en consecuencia a las necesidades de la comunidad ejerciendo la ciudadanía.